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La perdición de los mortales

Por María de Oñate
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mariaelherbolariocom/5/5/18
Última actualización 16/11/2011@22:55:53 GMT+1

Dulce y a la vez amargo, con leche, relleno de menta, o combinado con frutos secos... el chocolate ha experimentado desde su invención innumerables modificaciones adaptándose a todos los gustos y captando a nuevos fanáticos. A través de la historia, el chocolate a provocado amores y odios y, sobre todo, mucho deseo.

El nombre real del cacao es Theobroma Cacao L. que etimológicamente significa "alimento de los dioses". Es originario de México y sus frutos contienen unas 40 semillas que una vez molidas y mezcladas con azucar, vainilla y canela dan lugar a lo que conocemos como chocolate. Los aztecas aprendieron de los mayas el cultivo del cacao al que llamaban "cacahuat" y "xocolatl" a la bebida que realizaban con las semillas del mismo. La receta original del chocolate llevaba miel en lugar de azúcar, no usaban canela y era líquido. Era una bebida muy amarga reservada a las clases más altas de la sociedad azteca: para el emperador, los nobles y los guerreros, que les proporcionaba la energía necesaria en el campo de batalla.

La asociación del chocolate con el amor o el sexo no es nueva, ya los mayas, en concreto el emperador Monctezuma en el S.XVI, creía que era un potente afrodisíaco, por lo que lo consumía habitualmente antes de mantener relaciones sexuales. El poder del cacao era tan potente sobre el cuerpo y la mente que no sólo se consumía, se convirtió en moneda de cambio.

El consumo del cacao no sólo ha tenido fines sexuales o de poder y linaje, sino que durante todas las épocas ha sido considerado un alimento con poderes curativos. Existen escritos de un sacerdote maya que hacía una receta de chocolate para tratar erupciones de la piel, fiebre o espasmos. Una vez que el cacaó llegó a Europa se usó para tratar fiebres, tuberculosis, enfermedades musculares, como laxante... y en 1983 el doctor Andrew Weil lo consideró como una droga con la capacidad de alterar el estado de humor, que podía tener efectos en la mente y que resultaba ser altamente adictivo. Este poder adictivo y la capacidad de enajenar a las personas ya fue expuesta por la iglesia, en concreto por Joan Roach que en 1624 consideró al chocolate como un "violento inflamador de pasiones"

¿Siempre ha sido tan amado el chocolate? en realidad cuando Cristobal Colón llegó al Nuevo Mundo y probó el chocolate lo rechazó, no fué un alimento muy valorado por los conquistadores que lo consideraron una bebida desagradablemente amarga. No fué hasta que Hernán Cortés desembarcó en México y fue recibido con regalos como el cacao al ser confundido con un dios que debía llegar, cuando se comenzó a exportarse a Europa y los utensilios necesarios para prepararlo. Durante años la realeza española mantuvo en secreto el descubrimiento del chocolate. En el siglo XIX los suizos consiguieron solidificar el chocolate y descubrieron que también estaba muy bueno mezclado con leche.

Dejar que una onza de chocolate se funda en tu boca, y expresiones como "se me hace la boca agua" u "hoy mi cuerpo me pide chocolate" solo ocurre en los países más ricos. El chocolate es un lujo reservado para los más poderosos, mientras que los agricultores del cacao no saben ni qué uso se le da a las semillas de sus desagradecidos cultivos. No conocen el chocolate y seguramente nunca lo probarán, pero, si no quieres privarte de comer chocolate puedes elegir comprar chocolate de comercio justo, seguro que es más caro pero seguro que también te sabrá mejor.

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